Suspensión es una escultura que reflexiona acerca de la memoria como territorio sagrado y la fragilidad de las estructuras invisibles que sostienen la experiencia humana. Una figura negra y recostada, se inscribe dentro de un módulo ortogonal suspendido de madera que intenta contener lo inasible. La geometría aparece como una estructura de aproximación: un marco provisional que no captura lo trascendente, pero hace perceptible su vibración en el límite de la forma. La relación entre el peso del cuerpo y su estado de reposo señala un momento de pausa, tránsito o espera. La luz cenital desciende y proyecta una sombra que duplica y expande la obra hacia el espacio circundante, convirtiéndola en presencia y resonancia. En esa tensión entre materia y vacío, estabilidad y suspensión, la pieza afirma su condición frágil y persistente.
