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ESTRUCTURA DEL PLIEGUE II - Espacio Habitacion - 2026




UN REGISTRO DE COMO DESCUBRIR EL MUNDO - Espacio Habitacion 2026

Curaduría: Gisela Link

 "Ese andar modificó mi visión", dice Marina Sábato al referirse al sentido de su obra. No puede dejar de pintar; tampoco de transformarse. Cada pintura nace de la anterior y hace posible la siguiente. Atrapada en un espiral ascendente, encarna con compromiso su propio destino. Se le ofrecen un relieve y algunas herramientas, y decide asumir esa tarea. Cada pieza la enfrenta a desafíos encadenados que solo puede resolver pintando. Una mutación asumida y, al mismo tiempo, cicatrizada.

Un compendio de tantas cosas que resulta difícil advertirlo. Un código morse intermitente. La memoria tiene corriente alterna; es también ancestral. Significar es una tarea compleja, casi metafísica, que muda sin pedir permiso. La obra de Leo Cavalcante se construye como un site-specific. Para cada exhibición dispone un tótem de madera singular, integrado por objetos propios que nunca son los mismos. Cada montaje configura un archivo inefable sobre la identidad: un repertorio siempre cambiante donde la memoria, lejos de fijarse, se reorganiza en cada aparición.

Las dualidades —dentro y fuera, naturaleza y humanidad, figura y fondo— investigadas como ejes de una nueva simetría fractal. Tantos límites que han dejado de ser nítidos, para convertirse  simultáneamente, en parte y totalidad. La reunión de estas duplicidades constituye una de las  claves de lectura propuestas para las obras que Pablo de Monte presenta en esta exhibición. En ellas se explora un mundo latente, una realidad potencial, donde la humanidad ensaya, otra vez, un primer encuentro consigo misma y  su alteridad.

El destino y los límites de lo humanamente posible atraviesan esta muestra como una hipótesis abierta: no  ofrecen respuestas, sino un territorio donde las fronteras entre lo propio y lo otro permanecen en constante transformación.

Texto de Heli Rucco

Lo que es metal es un papel con mica y pigmentos preciosos. Lo que se asemeja a una metáfora en realidad es, en la frase anterior, simplemente la descripción de la técnica de algunas de las obras de Marina Sábato. 

A veces describir también nos lleva al camino opuesto, si miramos la obra de Leonardo Cavalcante tenemos que hacer el trabajo de inventario con la mirada para obtener el compendio de objetos apreciados que el artista elige y nos presenta. En un paso posterior, inevitablemente encontraremos las conexiones que condensan algo en la intención del artista al seleccionarlos. Del mismo modo vamos a encontrarnos con las conexiones propias más queridas y las más ocultas a riesgo de llevarlas a la superficie. En lo personal por eso yo creo que el tótem que construyó se asemeja también a una escalera. 

También es posible que vea esa forma por la obra contigua de Pablo De Monte. En ella hay dos personajes de los del repertorio del artista que están haciendo gestos de comunicación en torno a una escalera. ¿Y si subimos? (deben pensar) ¿Se preguntan por la oscuridad que los rodea? ¿Qué imaginan del uso de la tecnología que se les ofrece para desplazarse desde las sombras a la superficie?

El relato se vuelve fantástico cuando se gira hacia los costados e irrumpe el color luminoso de las obras de Marina Sábato. Como dice ella "el color surge de la oscuridad" y se me llenan los ojos de lágrimas. ¿A quién no? ¿Quien de todos nosotros no tuvo que pintar un color que sale de la oscuridad? Estoy convencida de que son experiencias arquetípicas cuyo único modo de presentación es en la sutileza exquisita de la subjetividad. Sin la obra de Marina frente a tus ojos es una pregunta de autoayuda. La experiencia subjetiva es la carne que envuelve esa frase y te hace recordar el momento preciso en tu vida en la que esa misma pregunta fue fundamental.

Hay una obra de Pablo que me hace acordar a los paraísos perdidos. Se llama "la naturaleza de lo natural" y el título tiene esa ironía humorística que nos chicanea con pensar que podríamos encontrar esa escencia y ser uno con las plantas y los bosques. Entonces la tecnología. La que encontramos en el lenguaje que deja marca y la que nos permite crear un ser a nuestra imagen y semejanza como el autómata que presenta Pablo construido con Arduino. Y eso es otro chiste porque está lleno de moscas. 

Y así en este idioma hermoso que me marca puedo empezar hablando de mica y pigmentos preciosos hasta encontrarme con moscas y recorrer también el camino inverso, y volver a empezar. 

Este escrito es un texto "de la casa" en primera persona. Es mi propio registro de descubrimientos al convivir con estas magníficas obras todos los días. Es además una invitación a convocar sus propios descubrimientos, a escribirlos o a compartirlos con los otros que están hoy con nosotos. Es un convite a descubrir el mundo que habita en el espacio de terceridad entre la obra y quien la ve.


SUSPENSION. Bienal de Arte Sacro - 2026

Premio Estímulo 2026

 Suspensión es una escultura que reflexiona acerca de la memoria como territorio sagrado y la fragilidad de las estructuras invisibles que sostienen la experiencia humana. Una figura negra y recostada, se inscribe dentro de un módulo ortogonal suspendido de madera que intenta contener lo inasible. La relación entre el peso del cuerpo y su estado de reposo señala un momento de pausa, tránsito o espera. La luz cenital desciende y proyecta una sombra que duplica y expande la obra hacia el espacio circundante, convirtiéndola en presencia y resonancia. En esa tensión entre materia y vacío, estabilidad y suspensión, la pieza afirma su condición frágil y persistente.












TOPOLOGIA DEL RECUERDO. Muba - Chaco 2025

Título de la obra: Topología del recuerdo
Técnica: Madera, objetos suspendidos, hilo, iluminación dirigida
Dimensiones: 150 x 150 x 150 cm
Año: 2025

Descripción conceptual:
Topología del recuerdo es un objeto escultórico que aborda la memoria como una estructura fragmentaria, espacial y no lineal. La obra está compuesta por un entramado ortogonal de madera, suspendido sobre una base blanca, donde distintos objetos cuelgan como residuos simbólicos de experiencias, vínculos o historias interrumpidas.

Cada objeto habita su propio vacío, invitando al espectador a construir una narrativa intuitiva y personal donde no se ofrecen certezas. La obra se construye desde la evocación. 

La iluminación proyecta las sombras de la estructura sobre el suelo, duplicando la obra en un plano fantasmático. Este doble actúa como eco visual de lo ausente: lo que alguna vez estuvo y ya no está, pero aún proyecta su forma.

Topología del recuerdo es una arquitectura emocional que interroga cómo habitamos aquello que hemos perdido. Como si se tratara de una red de pensamientos sostenida en equilibrio, la estructura se presenta como un archivo vulnerable, incompleto y simbólico,  donde lo personal se funde con la memoria de una comunidad.

¿Cómo se organiza el caos de la memoria? ¿Y qué papel tienen los silencios, las ausencias, los huecos? 


Topología del recuerdo. Madera y objetos. 150 cm x 150 cm x 150 cm
























EL ULTIMO LATIDO DE UN PAJARO - Galería Wunsch - 2025



                    





El último latido de un pájaro
Javier Sandoval Velasquez, Abril 2025
Leonardo Cavalcante raspa el vidrio con la precisión de quien intenta abrir una fisura en la
transparencia de un potencial mundo. Sus pinturas emergen de un proceso de sustracción, donde la
luz queda atrapada en la huella del gesto, en la fricción del metal contra el color opaco. Lo que se
revela no es solo imagen, sino atmósfera: un umbral donde la sombra y el resplandor configuran un
espacio intermedio, como si cada figura flotara en la tenue frontera entre la aparición y la desaparición.
Cada pintura nace del roce entre la cuchilla y el vidrio, entre el cristal y las uñas. La materia se reduce,
se desgasta, hasta revelar una escena mínima que conserva, sin embargo, una potente densidad
atmosférica. Su estética es la del intersticio: allí donde la imagen no se muestra del todo, donde la
opacidad sugiere más que lo que nombra. No se trata de pintar, sino de sustraer. De permitir que la
imagen emerja desde el espesor de la sombra como una aparición frágil, un resplandor errático,
resplandor de deseo, de figura encarnada.
En esta seria de obras, el cuerpo deja de ser una figura sólida y central para volverse un campo de
visibilidad fluctuante, atrapado y liberado por los juegos de luz y sombra. Pintar sobre vidrio es aquí
una práctica experimental y psíquica. La imagen queda atrapada entre la negrura y la transparencia,
pero también pide salir, abrirse paso entre las capas oscuras. Hay una tensión latente entre la
necesidad de introspección y el deseo de revelación. ¿Qué sucede dentro del cuerpo? ¿Qué voces lo
habitan?
Las figuras que irrumpen en estas pinturas evocan un bestiario de entidades que relacionan lo
humano con lo animal. En ellas resuena la narrativa creada por Cavalcante sobre una sociedad
antigua y cierto culto obsesionado con cautivar la esencia de las aves. Hay algo ritual en esta forma de
percibir el mundo: la imagen es interpretada, desvelada y, simultáneamente, encubierta por su propia
fragilidad. Estas imágenes que emergen —un jinete solitario, un hombre sumergido, aves que escoltan
un cuerpo en trance— no narran una historia cerrada, sino que evocan un mundo posible. Son restos,
fragmentos de un ritual silente. Sus contornos parecen desvanecerse en el momento frágil y fugaz
donde la tenue luz entra y se pierde.
En el centro de la sala se despliega una estructura etérea que nos remite a un altar. Un dispositivo
empírico con sutiles objetos y símbolos que nos sugieren un diálogo interespecie. Un rito implícito que
nos invita a cambiar la mirada, a dejar que el espacio se vuelva oquedad, que las imágenes resistan y
conserven su misterio, pequeñas pausas donde puede resonar el acontecimiento, más allá de toda
posible inscripción definitiva. La luz negra que envuelve la sala propone sutiles acentos sobre las
obras, en breves instantes de penumbra, los colores fluorescentes laten con un brillo inorgánico, como
filamentos de luz que transforman el espacio en un umbral de visibilidad fluctuante y evanescente.
“El último latido de una pájaro” presenta una dinámica etérea en donde la imagen no es un objeto fijo,
sino un destello efímero que solo existe en la relación entre luz y sombra. En las pinturas de
Cavalcante, el cuerpo y el pájaro son figuras fugaces que surgen y desparecen en un relato de reflejos
y ausencias. Un latido que no se extingue, sino que se transforma. Un vuelo detenido en el tiempo,
suspendido entre la aparición y la pérdida. Es también el pulso de la imagen, un pulso que persiste en
la retina mucho después de que la luz se haya extinguido.




















NADIE ME OYÓ - La tomada - 2024

 

La serié "Nadie me oyó" evoca imagenes de un tiempo que podría estar perdido en el pasado.  
Regidos por una tonalidad oscura sumado a los brillos del dorado estos trabajos articulan la solemnidad y la religiosidad de los espacios sagrados con una sutil violencia. Por medio de operaciones como el esgrafiado y el raspado con objetos punzantes, se logra vislumbrar lo que se oculta detras de la materia negra.  

Click en las imágenes para amplairlas




































ESTRUCTURA DEL PLIEGUE - La Tomada - 2023

Estructura del pliegue es una instalación escultórica construida a partir de un sistema modular de listones de madera que se articulan de manera ortogonal sobre el muro y el plano del suelo. La pieza funciona como un dispositivo experimental que indexa una constelación de objetos mínimos de diversa procedencia material (metal, piedra, papel).

El marco conceptual de la obra investiga los mecanismos de la memoria humana y la estructura del inconsciente. Contrario a los modelos de archivo lineales, la disposición de los elementos simula el carácter fragmentario del recuerdo, donde los datos e informaciones se almacenan, se quiebran o se combinan a través de interrupciones y saltos espaciales.

Las líneas de madera y los objetos suspendidos actúan como soportes de reminiscencias atemporales. Asimismo, la iluminación de la pieza proyecta una red de sombras sobre el muro que duplica la estructura física; este desdoblamiento opera de manera real como la manifestación visual de lo latente y el inconsciente, integrando la arquitectura de la sala dentro de la propia lógica sistémica de la obra.

Enmarcada en lo que supo ser una casa tomada, como la del cuento de Cortazar o como la de tantos barrios. Una casa que aloja capas del tiempo, conglomerado de olores, sonidos indescifrables, gérmenes de futuros. Ejercicios para recordar se propone como una caricia a la huella pasada, a eso que fuimos y a lo posible de crear con nuestros actos. Eso que elegimos heredar o eso que dejamos para que otros hereden, ese potencial que emana en la resignificación de nuestras historias que van moldeándose de acuerdo a las vivencias, ese primer amor que hoy es el del primer beso y que tal vez mañana sea el del futuro. La subjetividad nunca es la nuestra, es una construcción que se tensiona fantasmalmente entre lo privado y lo publico, entre lo individual y lo colectivo, entre el deber ser y el ser. La subjetividad es ese desecho entre lo que me enseñaron y la experiencia, entre la razón y el sentimiento. En este sentido, lo que recuerdo nunca es mío, nunca es pasado ni real, es una ficción que me cuento y al cambiarla la vuelvo / volveré presente una y otra vez. El recuerdo como producto del duelo, como ese acto en el presente con intenciones de futuro, como ese suceso trascendental, como ese potencial que emana, como un teletransportador a otros tiempos y latitudes, como un recordatorio o como una alarma que titila. El recuerdo es como una promesa que nunca se cumple, es un modo imposible de exorcizar el tiempo, de intentar que algo se quede un rato mas. Recordar para sanar. Recordar para agradecer. Recordar para reponerse. Recordar para volver a amar.

Texto curatorial. Natalia Forcada








PROFANADOR DEL TIEMPO - Jolie - 2024

 



Profanador del tiempo

En el año 2018 me sometí a unas sesiones de hipnosis de las cuales surgieron muchas imágenes y que dieron inicio a una investigación acerca del inconsciente. Profanador del Tiempo es un conjunto de trabajos que conforman un universo en donde aparecen objetos extraños, conviviendo con personajes que realizan acciones que no terminan nunca de comprenderse del todo. Los habitantes de este mundo tienen diversas características en su cuerpo y en su vestimenta que aparentemente absorbieron de la cultura y del entorno al que pertenecen. Como un clamujafe. Sus acciones suelen ser lentas, como si estuvieran construyendo otro universo al cual por momentos podemos acceder y del cual podríamos aprender infinitas cosas

 

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Leonardo Cavalcante

Leonardo Cavalcante