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El latido del tiempo

 Es un dispositivo experimental de madera que contiene 10 imágenes. Las mismas estan realizadas a partir de retratos que serán intervenidos con diversas operaciones fisicas para recombinarse de manera infinita dando como resultado extraños sujetos que no llegan nunca a fundirse ni definirse en uno en particular. Basado en el juego de sustracciones y apariciones tanto la estructura de la pieza como las imágenes que se montarán en ella problematizan la idea de la memoria humana en donde los procesos, sucesos e informaciones se almacenan, se achican y agrandan, se quiebran, aparecen y desaparecen de manera fragmentaria. Esto trae aparejado una serie de fenómenos metabólicos, de asimilación, integración, rechazo, olvido y transformación. La pieza abre interrogantes relacionados con la identidad desde múltiples acercamientos y establece un campo de ideas sobre este término y sus reminiscencias. La estructura permite una dinámica inmersiva, ya que el espectador puede bordearla o meterse dentro de ella para reflexionar acerca de la especificidad del sujeto, poniendo en crisis ideas de pertenencia, especificidad y autonomía. La instalación asume la fragmentación como dispositivo y genera una tensión de intercambio de potencias que resuena en un presente asociado a la violencia de la invisibilidad, de la no pertenencia, de quien tiene que construir una subjetividad en un mundo que promueve seres homogéneamente anónimos.








TU VOZ ENTRE LAS RUINAS - Salon Nacional de Artes Visuales - 2023

 




                           TU VOZ ENTRE LAS RUINAS. Madera y objetos. 250 x 250 x 50 cm. 2023






EJERCICIOS PARA RECORDAR - La Tomada - 2023

Enmarcada en lo que supo ser una casa tomada, como la del cuento de Cortazar o como la de tantos barrios. Una casa que aloja capas del tiempo, conglomerado de olores, sonidos indescifrables, gérmenes de futuros. Ejercicios para recordar se propone como una caricia a la huella pasada, a eso que fuimos y a lo posible de crear con nuestros actos. Eso que elegimos heredar o eso que dejamos para que otros hereden, ese potencial que emana en la resignificación de nuestras historias que van moldeándose de acuerdo a las vivencias, ese primer amor que hoy es el del primer beso y que tal vez mañana sea el del futuro. La subjetividad nunca es la nuestra, es una construcción que se tensiona fantasmalmente entre lo privado y lo publico, entre lo individual y lo colectivo, entre el deber ser y el ser. La subjetividad es ese desecho entre lo que me enseñaron y la experiencia, entre la razón y el sentimiento. En este sentido, lo que recuerdo nunca es mío, nunca es pasado ni real, es una ficción que me cuento y al cambiarla la vuelvo / volveré presente una y otra vez. El recuerdo como producto del duelo, como ese acto en el presente con intenciones de futuro, como ese suceso trascendental, como ese potencial que emana, como un teletransportador a otros tiempos y latitudes, como un recordatorio o como una alarma que titila. El recuerdo es como una promesa que nunca se cumple, es un modo imposible de exorcizar el tiempo, de intentar que algo se quede un rato mas. Recordar para sanar. Recordar para agradecer. Recordar para reponerse. Recordar para volver a amar.

Texto curatorial. Natalia Forcada




CUERPOS FRAGILES UNIVERSOS INFINITOS - BienalSur - 2023

¿Cuál es la distancia a un punto del cual no hay referencia? ¿Cuál es el nombre de la última estrella? ¿Qué es lo contrario al infinito? ¿Cuál es la relación entre lo pequeño y lo inconmensurable? ¿Es posible humanizar una máquina que habita un universo artificial y abstracto?

Cuerpos frágiles, universos infinitos propone trazar un arco entre los universos más lejanos y las dimensiones más cercanas, entre las abstracciones de los instrumentos y las profundidades del cuerpo y los sentidos. A través de distintos abordajes y tecnologías poéticas, los artistas desarrollan dispositivos para aproximarse sensiblemente a problemáticas de final abierto. Ensayos, pruebas y experimentos para tratar de comprender, para develar algún tipo de conocimiento, para responder preguntas que pueden encontrar respuestas tanto desde el arte como desde la ciencia. Todos ejecutados con diferentes metodologías aunque con similar nivel de precisión y/o certeza, dentro de sus propios campos de estudio, objetivos y subjetivos.

La elección de un espacio expositivo en la Universidad Nacional de los Comechingones, provincia de San Luis, Argentina, no es casual. Una universidad emergente, en gestación, es un ámbito propicio para contrastar las prácticas heterodoxas del arte con los métodos rigurosos y canónicos de la ciencia. Un lugar desde donde señalar la naturaleza transdisciplinar y periférica de las herramientas que necesitamos para entender y afrontar los desafíos de la complejidad, hacia la que nos dirigimos vertiginosamente, frágiles, con la inercia de un cuerpo celeste.


Sebastián Tedesco






TU VOZ ENTRE LAS RUINAS - Work in progress - 2022-2023








El “aparato psíquico” así denominado por Freud, sería un sistema caracterizado por el hecho de que nada se combina en el sentido de la adecuación. Nada encaja, por eso funciona y muy bien

“comprendí que en lugar de organizar el caos debía dejar mi cuerpo expuesto a los olores, voces, colores, gustos, imágenes y sonidos, transformar esas sensaciones colectivas en memoria individual”

TU VOZ ENTRE LAS RUINAS es una instalación conformada por un dispositivo experimental que contiene una constelación de objetos dispuestos en una estructura de madera. 

En este proyecto propongo un acercamiento a la conformación de la memoria humana en donde los procesos, sucesos e informaciones se almacenan, se quiebran, aparecen y desaparecen de manera fragmentaria. Esto trae aparejado una serie de fenómenos metabólicos, de asimilación, integración, rechazo, olvido, transformación y creación de diversos sucesos y fantasías.

A partir de diversos estímulos y dispositivos este proyecto propone a quien lo recorre la exploración de su sensibilidad. La instalación establece un funcionamiento a modo de máquina de activación de ideas, sensaciones y relaciones heterogéneas. Este caos aparente permite en cada instancia de montaje in situ, el reposicionamiento de imágenes y elementos, para establecer nuevas relaciones: un proceso abierto e infinito que posibilita constantes relecturas y enfoques sobre su sentido. 

Tanto los objetos como su disposición problematizan el concepto del inconsciente desde múltiples acercamientos y establecen un campo de ideas sobre este término y sus reminiscencias atemporales, incluso anteriores a la creación del término. 

La estructura permite una dinámica inmersiva, ya que el espectador puede bordear, recorrer aleatoriamente o atravesar por el medio la obra. 

La instalación está construida a partir de un archivo de elementos de materialidades diferentes en donde dialogan objetos, imágenes, textos y sonidos tendiendo puentes entre diversas producciones simbólicas temporales, comunitarias y regionales. 

La heterogeneidad de los elementos que se conjugan en la pieza proponen un modo de organización de lo sensible que pone en crisis ideas de pertenencia, especificidad y autonomía. 

Un pliegue donde varias resonancias confluyen pero no llegan a fundirse, donde se intuye una suerte de trama ausente o no consolidada con significaciones abiertas, nunca definitivas. 

La experiencia de este recorrido se asemejaría al modo escurridizo del funcionamiento del inconsciente. El conjunto de piezas parecieran compartir un malestar ante cualquier definición específica y de este modo se desarticulan los sentidos únicos, para cuestionar el concepto de la especificidad, tanto del sujeto, del lugar, de la nación, de la lengua como de situaciones que crean una noción de lo común ligados a la identidad en la praxis contemporánea.

De este modo la pieza nos permitiría imaginar una comunidad más allá de su supuesta esencia, incluso más allá de una identificación homogénea que funda la pertenencia solidificada.

La instalación asume la fragmentación como dispositivo y propone una tensión de intercambio de potencias que resuena en un presente asociado a diversas violencias,  como la invisibilidad, la exclusiòn, o la dificultad de construir una subjetividad alternativa en un mundo que promueve seres/consumidores homogéneamente anónimos.




























MUNDO DISPERSO - Intervención urbana - 2022

 

































































CIELO INVERTIDO - Galería Praxis - 2020




























 








UN RUMOR EN LA SANGRE - Galería Quadro - 2018

El hilo y la trama
Para ver (y mostrar) lo que no se deja ver por su naturaleza elusiva, Cavalcante adopta la forma de la representación, el arte de hacer presente aquello que sólo es posible vislumbrar con una mirada indirecta. En el espacio de la representación aceptamos unas reglas, unos códigos que nos permitan seguir la trama, activamos un sistema de creencias que habilitamos para abrazar otra realidad. Con el fin de seguir el hilo de los acontecimientos y navegar lo inexplorado de la mente, esa zona sin localización cierta, vapor oscuro o rocío celeste, es necesaria la creación de un doble. Esta máquina escénica hará gráfica una urdimbre que permanece oculta. Red de interacciones simbolizadas, con hilos de trazo grueso, líneas delicadas y corrientes subterráneas, esta matriz que vemos es a su vez el tejido generador de imágenes. En esta puesta en escena, el escenario es paradójicamente interior y exterior a la vez y quien recorre estas geografías imposibles es una figura humanoide, contorneada por bandas de color que organizan el vacío para que lo reconozcamos como par. Un psiconauta curioso, un agente de vinculación, retratado en el instante de pasaje. Entonces, es preciso escenificar esa sombra y también es menester contar con un alfabeto para su creación y su lectura. Cavalcante concibe uno condensado, sobre el que volverá una y otra vez, siempre agregando algún nuevo signo para darnos un lenguaje cada vez más cabal. Este alfabeto está disponible para el observador, como quien tiene acceso al código fuente. En sus obras anteriores los bosques son como la cabellera de la montaña con su ancestral poder y su ambivalencia de serenidad y opresión. Oscuro y arraigado, el bosque es históricamente una expresión reconocible de lo inconsciente, reserva de vida y conocimiento misterioso. Las pirámides, otra de las caligrafías dominantes en este abecedario simbólico, sintetizan sobriamente integración y convergencia ascensional. Figura construida que es lugar de encuentro entre dos mundos, el mágico y el racional de las geometrías. Al igual que los árboles en su momento, funcionan como ejes del mundo, lazos axiales que conectan los pares cielo y tierra, secreto y manifiesto. El domo y las esferas podrían leerse como la bóveda celeste, lo infinito nunca ortogonal (el ángulo recto es patrimonio humano), el límite contenedor. Volar el techo en pedazos, atravesarlo, es lanzarse a los aires. Abrir un ojo allí es liberarse de las condiciones de tiempo y espacio humanos. Han bajado las luces, apenas distinguimos las bambalinas, desde el foso un murmullo asciende, y mientras una mano magnética abierta hace magia por las matemáticas, abandonamos momentáneamente la voluntad como en un trance y nos entregamos al hilado del tiempo y el destino. Ya somos sus marionetas.
Silvia Gurfein, febrero de 2018










UN MUNDO APARTE - Casa Matienzo - 2017





LEONARDO CAVALCANTE -DELFINA ESTRADA -JUAN MONTES DE OCA 


SILVINA RESNIK -ALEJANDRA SANGUINETTI

Curaduría: Eduardo Stupía / Victoria Piazza.



Odin
Gouache s/papel. 60 x 90 cm  2016

Visiones del paraíso
Gouache s/papel. 30 x 150 cm  2016

El centro
Gouache s/papel y bola de acero. 30 x 40 x 2 cm  2016
El rastro
Gouache s/papel 70 x 70 cm  2016

Jardín primitivo
Gouache s/papel 80 x 40 cm  2016

200 años
Acrílico sobre tela 120 x 120 cm  2016
 

Recuerdos del futuro
Gouache s/papel 100 x 70 cm  2016

Tarde o temprano
Acrílico sobre tela 120 x 120 cm  2016



Leonardo Cavalcante

Leonardo Cavalcante